La Realidad Internacional y La Problemática Del Mundo Del Trabajo

“Queremos un cambio, un cambio real, un cambio de estructuras.

Este régimen ya no aguanta, no lo aguantan los campesinos, no lo aguantan los trabajadores, no lo aguantan las comunidades, no lo aguantan los pueblos… Y tampoco aguanta la tierra, la hermana madre tierra” – Papa Francisco

Este pensamiento sintetiza la realidad del mundo de hoy.

En esta realidad, tan compleja y contradictoria, el  mundo del trabajo tiene su impacto en todos los ordenes de la vida, y no reconoce fronteras. A la inversa, la dinámica internacional, crea condiciones novedosas y concretas para la organización – realización del trabajo en cada realidad nacional y regional.

La realidad internacional cambia vertiginosamente. Por eso se afirma que estamos viviendo no solamente una época de cambio, sino un cambio de época. En el presente Siglo XXI, tenemos un nuevo escenario. Tres factores impactantes influyen poderosamente para generar una realidad que al mismo tiempo ofrece  – incertidumbre – carencia de certezas; confusión – desconcierto; y perplejidad – suscitando interrogantes.  Y al mismo tiempo demanda con urgencia respuestas audaces, originales y certeras.

Los tres factores, que tienen una fuerte incidencia en el mundo del trabajo, son los siguientes:

  1. La Revolución Científica y Tecnológica, una de las más profundas de la historia humana, que genera cambios significativos en la vida y en el mundo del trabajo. El capitalismo cognitivo genera una dinámica de innovación, y que suscita perplejidades e interrogantes de grueso calibre. La innovación tecnológica debemos asumirlo con mucha seriedad, sabiendo que las nuevas tecnologías de la información y comunicación va produciendo novedades significativas en todo el quehacer. Los cambios desajustan los viejos paradigmas y representan nuevos desafíos. Y se libra una batalla por imponer en este siglo una nueva hegemonía del Capitalismo monitoreado por el Neoliberalismo, que tiene una nueva religión llamada mercado.

Ya es común hablar del imperialismo digital.

  1. La Crisis Global recurrente que sacude a todas las instituciones y que se nutre de la violencia y una cultura guerrerista, que produce desorientación – confusión en todos los órdenes. Esta crisis pareciera estar planificada por los viejos y nuevos centros de poder, y por los  poderes fácticos que buscan imponer nuevas condiciones a todo el mundo para controlar las inmensas riquezas a nivel planetario. Y los medios de comunicación social (MCS), cumplen un papel estelar en una tarea de desinformación preocupante. Y cada vez más, operan como monopolios y oligopolios.

Esta en juego todo un rediseño de la geopolítica, geo-economía y geo-cultura a nivel planetario, exigido por la crisis recurrente del modelo de acumulación y concentración de la riqueza, del saber y del poder; y en consecuencia, ante el avance de luchas y propuestas alternativas, buscan desestabilizar el orden establecido para implantar la nueva etapa del modelo basado en la súper explotación del trabajo humano,  en la depredación de la naturaleza y en la expropiación sistemática de los bienes y servicios de la sociedad. 1% de la población del mundo controla el 50% de la riqueza del planeta.

  1. La dinámica de la Globalización, Transnacionalización y Tratados de Libre Comercio, montados en un supuesto libre mercado – libre competencia, que desacomoda a los poderes tradicionales, en especial a la autonomía de los pueblos y a la soberanía nacional, en especial al papel del Estado, – los TLC, el tratado TISA y otros, son un ejemplo -, generando una dinámica de privatización, buscando sustituir el espacio público por el espacio privado, que pasa a ser  controlado por las empresas – corporaciones transnacionales. Hasta se habla mentirosamente de una supuesta alianza publica – privada. Expresan sin eufemismo alguno, que la política debe retirarse de la economía, y que no debe existir la fijación de salario mínimo, y debe reformarse toda la legislación laboral.

Estamos en una etapa de internacionalización – globalización – transnacionalización  creciente de los procesos políticos, económicos, sociales, culturales y religiosos, y de una guerra global con violencia desatada.

El imperialismo entra en una nueva fase, y ya se habla del imperialismo del dinero. Efectivamente, como verseaba Francisco de Quevedo, “Poderoso caballero es Don Dinero”.

Toda esta dinámica, y en especial la revolución científica – tecnológica tiene un impacto profundo en el mundo del trabajo, ya que sorprende con una dinámica de innovación que produce novedades significativas en los siguientes aspectos:

  • una nueva forma de organizar el proceso productivo, superando el modelo fordista – taylorista, y las diferentes modalidades generadas por la primera revolución industrial. Los japoneses crearon el modelo Z, y se habla de círculos de calidad, cadenas de valor, y nuevos ensayos. La economía informal ocupa más del 50% de la labor productiva y de servicios, se precariza al máximo la relación de trabajo, etc.
  • una profunda reorganización de todo el sistema empresarial, especialmente a partir de la externalización de la producción y del nuevo papel que desempeña el sistema financiero internacional, donde la economía del conocimiento, y una economía especulativa va sustituyendo a la economía productiva y a las inversiones directas, responsables, comprometidas con la comunidad. La deuda externa, los paraísos fiscales y los buitres son los dueños de la situación.
  • un nuevo método de contratación del trabajo, buscando sustituir progresivamente el régimen de asalariado, flexibilizando, precarizando, tercerizando la relación laboral, estableciendo el trabajo a distancia, – free lance, y creando nuevas figuras de simulación en detrimento del derecho de los trabajadores. En el debate sobre la crisis europea – griega, los representantes de los poderes establecidos, ya hablaron de crear un contrato único de trabajo para abaratar el precio de la mano de obra, ya que el trabajo esta considerado como una simple mercancía. Buscan debilitar al máximo al Movimiento Sindical, atentan contra la libertad sindical, se resisten a la firma de Convenios o  Contratos Colectivos y buscan eliminar el Derecho de Huelga.

Y la Directora del FMI, en estos días afirmó que los ancianos viven demasiado, y que eso representa una amenaza para la economía mundial, y es necesario actuar con rapidez ante este fenómeno. Quiere decir que los viejos no tienen derecho a vivir dignamente.

Hoy enfrentamos una nueva realidad en la composición de la clase trabajadora, ya que surge una gran heterogeneidad, y al mismo tiempo, un debilitamiento de la adhesión social y del sentido de la solidaridad de clase.  Se manipular para que las ONG, sustituyan al sujeto histórico, que esta conformado por las organizaciones del mundo del trabajo, es decir, la clase trabajadora.

Un individualismo creciente va debilitando la conciencia de clase y la vocación de compromiso y lucha social, sindical y política.

En este complejo escenario, donde el poder hegemónico del capitalismo neoliberal busca reproducirse a como de lugar, y que atenta en forma sistemática en contra de los derechos de la clase  trabajadora y de los pueblos,  con el propósito de invisibilizar y anular al sujeto histórico que conforma la clase trabajadora, es vital que el Movimiento Sindical – Movimiento de Trabajadores, tenga la capacidad de prepararse cuantitativa y cualitativamente para confrontar estos nuevos desafíos.

Es necesario fortalecer la  unidad, la solidaridad y la organización.

La unidad y la solidaridad son dos ejes claves del mundo del trabajo. En el periódico “El Cooperador”, se afirmaba en 1823 algo significativo:

“La cantidad sin unidad es inútil. La unidad sin ciencia, es ineficiente”.

Esta visión permitió generar una dinámica de formación sindical para desarrollar la conciencia de clase, la conciencia crítica y la conciencia política de toda la clase trabajadora. Así se fue generando una dinámica cultural en el Movimiento de los Trabajadores.

Los vaivenes de la lucha social, sindical y política, fue debilitando esta perspectiva cultural. La represión sistemática, y el aniquilamiento de la dirigencia intermedia efectuada por los regímenes dictatoriales,  ha creado un clima de desapego a la visión asociativa, fomentando el individualismo y un cierto temor.

Con urgencia debemos desarrollar una nueva cultura orgánica, una cultura democrática y una cultura de participación responsable.

Es vital asumir una profunda redimensión, renovación y reestructuración del Movimiento Sindical, (dinamizar las estructuras y todo el funcionamiento), abordar con seriedad la problemática de genero y la incorporación de la juventud y de las mujeres en la lucha social, sindical y política.

El presente Siglo XXI plantea nuevas exigencias, nuevos contenidos, nuevos métodos, nueva mística, nuevas formas de liderazgo y nuevos “creadores de emociones”.

La Formación sindical, en la perspectiva de imbricar a la Universidad, al INCASUR y a los líderes sindicales conscientes de la necesidad de generar una nueva oleada en esta tarea cultural de dimensión estratégica, deberá equiparse con gran sentido de responsabilidad, redefiniendo sus fines y sus medios, para responder con acierto a esta exigencia irrenunciable.

La nueva formación sindical deberá abarcar una dimensión triádica:

  1. La educación para la vida, personalizando y socializando al trabajador.
  2. Capacitación para el trabajo, revalorizando la Formación Profesional.
  3. La formación para la acción ciudadana y la construcción de la democracia real.

Este enfoque nos permitirá abordar la formación sindical en una perspectiva integral, sabiendo que en el mundo de hoy y del mañana, la formación adquiere un carácter permanente, ya que ninguna preparación profesional podrá mantenerse en forma indefinida.

Y es fundamental despertar el sentido de responsabilidad personal, comunitaria y colectiva.

La crisis de la cultura y de la civilización actual, nos conmina a rescatar la dignidad de la persona y el compromiso social que supone convivir civilizadamente. No podemos aceptar pasivamente la cultura de la violencia, del terrorismo, del narcotráfico – narco-negocio y de la guerra global.

Y será decisivo, jugarnos enteramente por convertirnos en verdaderos ciudadanos y en combatientes de una democracia que rompa las fronteras de la mera representación, para avanzar hacia la democracia participativa y protagónica.

Y ser coherentes en la defensa de los intereses y aspiraciones de toda la clase trabajadora y del pueblo.

Además, una batalla decisiva será por la reivindicación de la dignidad y valor intrínseco del trabajo humano, ya que debemos rechazar con una postura radical, toda merma del valor del mismo, rechazando con firmeza, la consideración que hace del mismo el capitalismo y el neoliberalismo, que lo trata como una simple mercancía.

Nuestra lucha permanente es por consagrar el principio y la visión política de sustentar el trabajo digno y el empleo decente.

La misma OIT así lo considera y consagra.

Todo esto representa una gran tarea para todo el Siglo XXI.

Más que nunca es importante asumir a plenitud un programa de formación política con visión estratégica, para responder a los nuevos tiempos y a los nuevos desafíos.

Asumimos la época de cambios que nos presenta el mundo de hoy.

Pero comprendemos y entendemos todo lo que implica el cambio de época como desafío central que representa todo el Siglo XXI.-