S O N R E I R

Estamos con la voluntad de sonreír. Y si es necesario hasta LLORAR SONRIENDO. La sonrisa es un regalo de nuestro Dios y gesto de nuestro sentimiento íntimo, como un milagro de nuestros músculos. Y todo sin ningún ruido que lo perturbe o desnaturalice. Sonreír es más que la alegría. Es el supremo goce de nuestra intimidad. Por eso llama tanto la atención y produce asombro la pintura del genio Leonardo Da Vinci : LA GIOCONDA.
La sonrisa nos permite encontrarnos a nosotros mismos. Es un disfrute interior, que gracias a la maravilla de los músculos, ofrecemos como regalo a nuestros seres queridos, a nuestros adversarios y hasta a nuestros enemigos.
La vida sin sonrisa no tiene sentido. Debe ser por eso que las hienas no sonríen. Luchamos y ganamos las batallas para sonreír. Y si por acaso no nos acompaña la victoria, el mejor gesto de desdén es la sonrisa. Es que la esperanza no nos abandona, y eso permite que busquemos inmediatamente la segunda oportunidad. Siempre existe una segunda oportunidad en la vida
La segunda oportunidad es la hora del acierto. La primera es para ensayar las posibilidades que ofrece la vida. Y si antes se predicaba el determinismo, hoy la teoría cuántica nos abre un nuevo camino, el camino de las probabilidades. Y en el derrotero de las probabilidades está esperando su turno una segunda oportunidad, que debemos saber aprovecharla.
Y toda segunda oportunidad es para acerar la voluntad de sonreír. Es bueno entender que hasta el tristón busca la oportunidd para sonreír. Y su sonrisa siempre será única, inigualable.
Es que nacemos para sonreír, y es por ello que también lloramos. Llorar es buscar la oportunidad para sonreír. Y no debemos confundir llorar con gritar. El grito puede ser la negación más nociva de la sonrisa. Otra cosa es el silencio y la soledad. Es probable que el silencio sea uno de los principales cómplices de la sonrisa. Y la soledad lo acompaña. Arturo Graff nos dice que “LAS GRANDES ELEVACIONES DEL ALMA NO SON POSIBLES SINO EN LA SOLEDAD Y EN EL SILENCIO”.
Podemos decir que la sonrisa existe para ofrecer una respuesta humana a la interrogante que se plantea Ernesto Sábato :
“Toda nuestra vida será una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes” ?
Los seres humanos somos originales. Y nuestra originalidad nace a partir del hecho de que nosotros somos seres simbólicos.
Y el simbolismo que más nos distingue, después del lenguaje y el trabajo, es la SONRISA. Por eso el niño sonríe desde el fondo del alma cuando pronuncia la palabra mamá, y luego papá. Es que toda sonrisa siempre tiene un papá y una mamá. Es la misma humanidad. Somos nosotros, los seres humanos quienes damos pleno sentido a la SONRISA.
La sonrisa es sinónimo de humanidad.
Por eso el ser humano que NO SONRIE, no es de nuestra especie. Más bien es un náufrago de otra galaxia.
RoRó.-