El imperio siempre aplica su lógica tramposa. Nuevamente el Informe del Departamento de Estado de los EE. UU. reproduce una perversidad acostumbrada e inaceptable. Primero pretende asumir una rectoría y al mismo tiempo convertirse en juez en materia de derechos humanos para el que no solamente no está habilitado, sino más bien descalificado. Las fechorías …